Los cultivadores experimentados reconocen la importancia de reemplazar las lámparas de cultivo; estas se degradan y afectan directamente la producción. Recomendamos cambiarlas cada 12 a 18 meses (aproximadamente entre 4 y 5 ciclos de cultivo).
Para obtener los rendimientos más grandes y de mayor calidad, asegúrese de renovar sus lámparas para obtener esa penetración de luz recién salida de fábrica que llega a cada milímetro de su espacio de cultivo.